A 74 años de su paso a la inmortalidad, María Eva Duarte de Perón sigue siendo la conciencia moral del justicialismo y el símbolo más profundo de la justicia social.
Su vida fue entrega, coraje y lealtad al pueblo. Nos enseñó que donde hay una necesidad, nace un derecho; que la política sólo tiene sentido cuando transforma la vida de los más humildes y que la dignidad del trabajo jamás puede ser una variable de ajuste.
En tiempos de fragmentación, desencanto e individualismo, el mejor homenaje a Evita no es la nostalgia. Es recuperar la doctrina, la unidad y el compromiso militante para volver a poner al pueblo en el centro de la acción política.
A las 20:25, hace 74 años, Evita entró en la eternidad. Desde entonces, su ejemplo sigue convocando a quienes creen que la justicia social no es una consigna del pasado, sino una responsabilidad del presente.
Evita vive en cada peronista que convierte las banderas en acción.
Partido Justicialista de Salta