El expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro, fue trasladado a un hospital privado desde la prisión federal de Brasilia para realizarse exámenes médicos, luego de sufrir una caída en su celda.
El operativo fue llevado a cabo por la Policía Federal (PF), quienes lo escoltaron al hospital DF Star. El exmandatario llegó al centro de salud, permaneció alrededor de cinco horas en el lugar, y regresó al penal.
En el hospital se le realizó una tomografía computarizada, una resonancia magnética del cráneo y un electroencefalograma.
El traslado y las prácticas realizadas fueron autorizadas por el ministro Alexandre de Moraes del Supremo Tribunal Federal (STF), quien se había opuesto a dicho procedimiento.
Su cambio de decisión se basó en un informe médico de la Policía Federal que señalaba que Bolsonaro había sufrido un leve traumatismo en la cabeza y una herida superficial en el rostro.